Mitos sobre los dragones

Mitos sobre los dragones

Mitos sobre los dragones

El dragón es un animal mitológico de origen chino, miembro de los Naga (familia de criaturas serpentinas que protegen al Budismo). Las creencias japonesas en los dragones vienen en su mayoría de China. Las imágenes de los dragones se encuentran a lo largo de toda Asia, y la forma pictórica más reconocida actualmente viene de las pinturas hechas con tinta china del período Tang (siglo IX A.C.).

El enemigo mortal del dragón es el Fénix, así como la criatura conocida como Karura. A diferencia de la mitología occidental, los dragones asiáticos rara vez son seres malévolos como el dragon de fuego. Además de ser poderosos y respetados, los dragones también son justos, benévolos, y traen riqueza y buena fortuna. Pueden asumir la forma que quieran, incluso la humana, y mezclarse con la gente.

Mitos de Dragones

Mitos de Dragones

Los dragones son una figura muy importante en las creencias folclóricas de Asia. En la India, lugar de nacimiento del Budismo, se incorporaron unas serpientes conocidas como Naga a la mitología budista. Descritos como ‘espíritus acuáticos con formas humanas que usan una corona de serpiente sobre sus cabezas’ o como ‘seres con forma de serpiente que se parecen a nubes’, los Naga están entre las ocho clases de deidades que protegen y adoran a Buda. Incluso antes de que el Buda histórico (Siddharta Gautama) llegara a la iluminación, el rey Naga Mucilinda protegió a Siddharta del viento y la lluvia durante siete días. Este motivo suele parecer en el arte budista de la India representado por imágenes de Buda sentado debajo de Mucilinda.

En China, sin embargo, las creencias en los dragones existieron independientemente del Budismo durante los siglos anteriores a su llegada. Las piezas de Bronce y Jade de las dinastías Shang y Zhou (siglos XVI a XIX a. de C) retrataban criaturas semejantes a los dragones. Hay imágenes pintadas de dragones en las paredes de las tumbas de hasta el siglo II a. de C. por lo menos, que servían para espantar al mal. El Budismo llegó a China entre los siglos I y II D.C. Para el siglo IX D.C., los chinos habían incorporado al dragón en el Budismo a través de la iconografía como protector de los distintos Budas y de su ley. Estas tradiciones fueron adoptadas por los japoneses. Tanto en China como en Japón, el carácter con el que se escribe ‘dragón’ es usado en los nombres de los templos con frecuencia, y estatuas de dragones adornan estos lugares. La mayoría de los templos zen japoneses tienen un dragónpintado en el techo de sus salas de reuniones.