Dragones chinos

Dragones chinos

Dragones chinos

Tanto en la mitología china como en la japonesa, el dragón es una de las cuatro criaturas legendarias que guardan las cuatro direcciones cósmicas (Pájaro Rojo-Sur, Dragón-Este, Tortuga-Norte y Tigre, Oeste). Los cuatro, conocidos como los Cuatro Emblemas Celestiales, aparecieron durante el período de las Guerras de enfrentamiento chinas (476 A.C.-221 A.C.) y fueron retratadas frecuentemente en las paredes de las tumbas chinas y coreanas para espantar a los espíritus malignos y a algunos dragones negros.

Dragones chinos

Dragones chinos

El dragón chino es el Guardián del Este y se identifica con la primavera; su color es el verde/azul, su elemento la madera (a veces el agua), su virtud es el decoro y tiene la energía masculina Yang. Mantiene al país porque controla las lluvias, símbolo del poder del emperador. El Guardián del Sur es el Ave Roja (alias Suzaku, Ho-oo, Fénix), enemiga del dragón. El Fénix es el enemigo histórico de los Naga, es decir, de todas las serpientes y dragones. El Dragón (Este) y  el Fénix (Sur) representan la energía Yang, pero suelen ser retratados como enemigos porque el Dragón simboliza el elemento de la madera mientras que el Ave Fénix representa el fuego. Sin embargo, en las ilustraciones gráficas aparecen como compañeros. El Dragón es la contraparte masculina del Fénix femenino, y juntos simbolizan el conflicto y la dicha, el emperador (dragón) y la emperatriz (Fénix).

Descripción general

El Dragón tiene la cabeza de un camello, los cuernos de un ciervo, los ojos de una libere, las escamas de un pez carpa, las patas de un tigre y las garras de un águila. También tiene bigotes, una joya brillante bajo su mentón y una medida arriba de su cabeza que le permite ascender al cielo cuando quiere. Esta es una descripción general que no se puede aplicar a todos los dragones, ya que algunos de ellos posee cabezas tan extraordinarias que no pueden compararse con ningún otro animal. La respiración del dragón se convierte en una nube que puede ser de fuego o de lluvia. Puede expandir o contraer su cuerpo, y además tiene el poder de transformarse y hacerse invisible. Se creía que el emperador chino Yao era hijo de un dragón, y la gente se refería metafóricamente a muchos gobernadores de ese país como ‘semejantes a los dragones’ en sus rasgos faciales.