Dragones de Juego de Tronos

Dragones de Juego de Tronos

Dragones de Juego de Tronos

Los dragones de la saga Juego de Tronos son criaturas mágicas, que existía en el continente de Poniente y Essos, y hasta hace poco – en ese mundo – se consideraban se habían extinguido hace más de ciento cincuenta años. Los únicos rastros que quedaban de los dragones eran sus esqueletos o restos de huevos de dragón que se creían haber convertido en piedra, hasta que Daenerys Targaryen logró eclosionar  tres huevos de dragón.

Apariencia de los Dragones de Juego de Tronos

Los dragones son criaturas escaladas, reptiles, con dos piernas y dos alas.  Utilizan sus alas como patas delanteras, como los murciélagos, aunque algunos en la novela de Canción de Hielo y Fuego se muestran a cuatro patas y un par de alas independientes.  Tienen dientes afilados y garras, alas coriáceas y largos cuellos y colas, con crestas espinosas corría por la espalda.  Cuando son bebes tienen el tamaño de un gato, pero continúan creciendo y pueden llegar a ser tan grandes como para poder tragarse todo un mamut.